Miércoles de poesía: «Déjame que vea el mar»

Ana Centellas

Imagen tomada de la red

Déjame que vea el mar

No vuelvas a cerrar mis ojos,
aunque la noche me arrope.
Nunca más me pongas vendas
que me entierren en tinieblas,
que me priven de mi rumbo
y me lleven a caerme
por el precipicio absurdo
de la cruenta soledad.
Deja que mis ojos vean
el azul de la mañana.
Deja que sean sinceros,
que transmitan con su calma
cada puro sentimiento
y no vuelvan a esconderse
tras el velo opaco y denso
de aquella hostil falsedad.
No vuelvas a cerrar mis ojos
y, aunque la claridad me dañe,
déjame que vea el mar.

Ana Centellas. Marzo 2021. Derechos registrados.

Déjame que vea el mar – Protected by Copyrighted.com

Ver la entrada original

La hora de las gaviotas de Iván Martín

El marcapaginas rojo

Tras La danza de los tulipanes, Ibon Martin se consolida como uno de los escritores más prometedores del thriller español.

  • Colección: EXITOS
  • Páginas: 464
  • Target de edad: Adultos
  • Tipo de encuadernación: Tapa blanda con solapas
  • Fecha de publicación: 2021-01-01
  • Autor: Ibon Martín
  • Editorial: PLAZA & JANES

SINOPSIS

El odio es el enemigo más peligroso.

Las gaviotas sobrevuelan inquietas la ciudad marinera de Hondarribia, que se ha vestido con sus mejores galas para celebrar un día especial. Sus graznidos compiten con los alegres sonidos que inundan las calles, donde los vecinos se preparan para disfrutar de la fiesta ajenos a la terrible amenaza que se cierne sobre ellos.

En mitad del desfile se desata el horror. Una puñalada salvaje y certera riega con sangre el frío suelo de piedra. Una mujer ha muerto asesinada. Y no será la última. La suboficial Ane Cestero y su unidad especial tendrán que dar caza…

Ver la entrada original 698 palabras más

Un bosque flotante (Reseña)

Conjurando Letras

(Jorge F. Hernández)

Conozco el bosque de memoria. En inglés, diría que me lo sé de corazón.”

Jorge F. Hernández nos lleva de viaje a su infancia, en el bosque de Mantua muy cerca de Washington, D.C. Este es un libro que recupera las memorias de Jorge y de su familia, especialmente las de su madre, May, a quien por muchos años la vida le arrebató los recuerdos a causa de un episodio de salud.

A la fecha, escribo de madrugada quizá en espera de que todos los días vuelva mi padre.”

La maravillosa infancia de Jorge, repleta de paseos en bicicleta y juegos con sus amigos en medio del bosque, incluye las referencias a los muy [re]conocidos personajes de la época que Jorge y su padre conocen en el camino.

Lo que intento con la novela es entender yo mismo la diferencia de los mundos, las variantes todas de…

Ver la entrada original 421 palabras más

SIEMPRE HAN HABLADO POR NOSOTRAS

Literariamente

Ficha técnica

Título: Siempre han hablado por nosotras
Autora: Najat el Hachmi
Traducción: Ana Ciurans
Género: Ensayo
Editorial: Destino
Fecha de la edición: 2019
Formato: digital, 176 páginas
ISBN 978-84-233-5621-8
Nota: ★ ★ ★ ★ ✩


Sinopsis

Ensayo sobre la actualidad del feminismo en todo el mundo, y más concretamente en comunidades islámicas de oriente y occidente.

Opinión

Desde un principio la autora no quiere ni oír hablar de distintos feminismos, ya que defiende la idea de que el feminismo islámico no tiene porqué ser diferente a otros feminismos. De hecho, desde su propia experiencia nos cuenta que ella siempre ha leído a feministas y se ha sentido identificada, dando igual la nacionalidad de estas, sus creencias religiosas o su color de piel. Ella, como mujer atea, también ha vivido la experiencia de ser musulmana, y tiene mucho que contar.

Por ello, Najat el Hachmi, nos habla del machismo que…

Ver la entrada original 481 palabras más

Literatura: Independencia, de Javier Cercas, Tusquets Editores

Culturalia

Javier Cercas_Independencia_portada

Javier Carcas publica Indepencia, un furioso alegato contra la tiranía de los dueños del dinero y los amos del mundo protagonizado por el joven policía de los Mossos d’Esquadra Melchor Martín.

¿Cómo enfrentarse a quienes manejan el poder en las sombras? ¿Cómo vengarse de quienes más daño te han hecho? Vuelve Melchor Marín. Y vuelve a Barcelona, donde es reclamado para investigar un caso vidrioso: están chantajeando con un vídeo sexual a la alcaldesa de la ciudad. Cargado con su pesar por no haber encontrado a los asesinos de su madre, pero también con su inflexible sentido de la justicia y su rocosa integridad moral, Melchor debe desmontar una extorsión que no se sabe si persigue el simple beneficio económico o la desestabilización política, y, para hacerlo, se adentra en los círculos del poder, un lugar donde reinan el cinismo, la ambición sin escrúpulos y la brutalidad…

Ver la entrada original 226 palabras más

Hedy Lamarr, inventora del Wifi y Bluetooth

Roberto Patxot

En estos tiempos que corren, pedirle a una persona más o menos joven que sepa quién fue Hedy Lamarr (o que al menos el nombre le suene conocido) es una exigencia absurda. Así que debemos comenzar por un breve repaso de su biografía para luego seguir con su extraordinaria inventiva y sabiduría, esas que demuestra el título de la nota.

Se llamaba Hedwig Eva Maria Kiesler y nació en Viena en 1914. Desde muy joven empezó a trabajar en películas filmadas en Austria, Alemania y Checoslovaquia hasta que, cuando tenía 18 años, protagonizó “Ecstasy”, de Gustav Machaty, en la que interpretó a la joven esposa de un hombre mayor que no le prestaba demasiada atención. La película se hizo célebre porque mostraba la cara de la actriz en medio de un orgasmo (se dice que la expresión de Lamarr en ese momento se debió a que la pincharon con un…

Ver la entrada original 438 palabras más

Un cuento breve de Ernest Hemingway

siglocero


1899-1961

COLINAS COMO ELEFANTES BLANCOS.

Del otro lado del valle del Ebro, las colinas eran largas y blancas. De este lado no había sombra ni árboles y la estación se alzaba al rayo del sol, entre dos líneas de rieles. Junto a la pared de la estación caía la sombra tibia del edificio y una cortina de cuentas de bambú colgaba en el vano de la puerta del bar, para que no entraran las moscas.

El norteamericano y la muchacha que iba con él tomaron asiento en una mesa a la sombra, fuera del edificio.
Hacía mucho calor y el expreso de Barcelona llegaría en cuarenta minutos. Se detenía dos minutos en este entronque y luego seguía hacia Madrid.
-¿Qué tomamos? -preguntó la muchacha. Se había quitado el sombrero y lo había puesto sobre la mesa.
-Hace calor -dijo el hombre. -Tomemos cerveza. -Dos cervezas -dijo el hombre hacia la…

Ver la entrada original 1.152 palabras más

El fin del mundo

Viene del 8/03/21

Ya eran dos días los que llevaban nuestros nuevos amigos con nosotros. Había cosas que Trevor aún no conocía de nuestras costumbres de vida, bueno, más bien yo no había querido informarle sobre algunas cuestiones. No sabía nada de lo que guardábamos en la parte inferior de la casa, y mejor que siguiera siendo así.

Eran las cuatro de la tarde. Los chicos andaban jugando a no sé que juego y Megan intentaba enseñarle a Melissa una receta que le enseñó su abuela hacía ya algún tiempo.

-¿Quieres que demos una vuelta por el bosque, Trevor? -pregunté.

-De acuerdo, me vendrá bien un poco de este nuevo aire que tenéis por aquí -contestó este.

Salimos de la casa ataviados con el ropaje que demandaba el hecho de adentrarse en el espeso bosque. Nos echamos al hombro un rifle cada uno y nos propusimos volver con algo de carne para la cena. Al salir detrás de Trevor, no pude contener el impulso de mirar de nuevo el tatuaje que mi nuevo amigo lucía en su cuello. ¿De qué me sonaba aquel tatuaje? ¿Dónde lo había visto antes?

Una hora después de salir de casa seguíamos con las manos vacías. Trevor necesitaba vaciar su vejiga y paramos a la sombra de unos frondosos árboles para que aliviara sus ganas de mear. A los pocos segundos de que Trevor desapareciera de mi vista, escuché un pequeño pitido, casi inaudible, que me hizo pararme en seco y afinar el oído al máximo. Creí que aquel pequeño ruido venía del árbol donde Trevor estaba meando. Me acerqué con sigilo y vi a mi compañero de caza con una de sus manos en el bolsillo derecho de su pantalón, con la mirada puesta en una pequeña luz que salía de este.

-¡Trevor! -lo llamé- ¿Qué haces? -quise saber. Él, algo nervioso, me contestó que nada, que intentaba pillar alguna emisora en una pequeña radio que, por cierto, no me enseñó.

Mi nuevo amigo cada vez me tenía más mosqueado.

Continuará…

El fin del mundo

Viene del martes 2/03/21

Después de comer ayudé a Trevor a bajar las mochilas del todoterreno. Me fijé en que llevaba dos fusiles de asalto en la parte trasera del vehículo.
-¿Dónde has conseguido esas armas? -pregunté.
-Las encontramos junto a los cadáveres de dos soldados, cerca de Akron -contestó Trevor con naturalidad mientras se cargaba con dos mochilas sus espaldas.
Le dije que tendría que dejarlas en el vehículo, que las únicas armas que entrarían en casa serían las mías. No se lo tomó a mal.
-¿Tenéis pensado seguir con vuestro viaje? Digo cuando esté tu familia recuperada -me atreví a preguntarle.
Trevor paró por un momento y me miró.
-Perdona, Ben, aún no os hemos pedido permiso para quedarnos unos días en vuestra casa. Creo que sería lo más razonable, hasta que Melissa esté recuperada del todo -contestó Trevor con el gesto en la cara de alguien que nunca hubiese roto un plato.
-Sí, claro. Estáis en vuestra casa -respondí sin convicción alguna.-Por cierto, antes de comer te quedaste con una frase a medias ¿qué querías decirme cuando Megan nos interrumpió? -pregunté colocándome delante de él. Trevor miró hacia los lados y hacia la entrada de la casa antes de contestar.
-Bueno, no sé si tendrá importancia, pero creí ver como si alguien nos siguiera, rastros de polvo por caminos por los que antes habíamos pasado. Lo mismo eran remolinos de viento, pero no estoy seguro -confesó Trevor bajando la voz. Al parecer no les había dicho nada a su mujer y a su hija por no asustarlas. Ahora el asustado era yo.
Al entrar en la casa vimos como Elaine ocupaba un sitio en el sofá del salón, junto a Alex y Samantha.
-¿Dónde está vuestra madre? -pregunté a los niños.
-Está en la habitación, con la madre de Elaine -contestó Samantha sin levantar la vista de un álbum de fotos que enseñaba a su nueva amiga y a Alex.
Ayudé a Trevor a llevar todo su equipaje a la habitación. Mientras entraba en el dormitorio me fijé en el tatuaje que, parecía, intentaba disimular con un pañuelo color caqui, justo en la parte izquierda de su cuello. Hubiese jurado, en aquel instante, que había visto antes aquel tatuaje, pero ¿dónde?

Continuará…

Un cuento breve de Hjalmar Söderberg

siglocero

1869-1941

EL BESO.

Érase una vez una muchacha y un joven. Estaban sentados en una piedra, en una punta de tierra que se adentraba en el mar, y las olas golpeaban hasta tocar sus pies.

Estaban sentados, callados, cada uno en sus pensamientos, y vieron ponerse el sol. Él pensó que tenía muchas ganas de besarla. Su boca parecía hecha para eso. Había visto chicas más hermosas y, en realidad, estaba enamorado de otra, pero no creía poder besarla nunca, ya que era un ideal y una estrella, y “a las estrellas uno no puede desear poseerlas”.

Ella pensó que querría que él la besara, porque entonces tendría una oportunidad de enojarse con él y mostrarle lo mucho que lo despreciaba. Se levantaría, levantando las faldas y ajustándolas en torno a sí; lo miraría con una mirada cargada de helada burla y se iría, derecha y sin prisas innecesarias.

Pero…

Ver la entrada original 531 palabras más