RESPETO

Gonzalo caminaba sin rumbo fijo, había decidido salir a caminar todas las mañanas, no quería seguir con esa vida sedentaria que lo estaba consumiendo. Miraba los escaparates con el poco interés que le causaba el saber que no necesitaba nada de lo que veía en ellos. Al llegar a la cafetería donde muchas veces desayunaba, vio a través de la gran cristalera a su exmujer, charlando con un hombre algo más joven que ella. Tomaban café mientras reían amigablemente. Carla seguía tan guapa como siempre. Al mirar sus risueños gestos, recordó que aquella fue la sonrisa que lo enamoró años atrás. ¿Qué pudo suceder en su cabeza para perder a una mujer tan maravillosa? ¿Cómo había llegado a aquella situación? Ahora se sentía solo, inmerso en una decadencia física y mental que le traspasaba el alma. Carla lo vio a través del cristal. Lo saludó levantando uno de sus brazos y le convidó a que entrara. Gonzalo no pudo resistir tan apasionada invitación y entró en la cafetería. El amigo de Carla fue presentado como un compañero de trabajo, habían decidido hacer un alto en la apretada mañana en el bufet y bajar a tomar algo. Gonzalo declinó la invitación a sentarse con ellos, preguntó a su exmujer qué tal le iba todo, estrechó la mano de Miguel, que así se llamaba su amigo y compañero, y se despidió de ambos simulando tener prisa por algo. Al salir a la calle su cabeza volvió a darle vueltas al motivo por el cual había perdido a tan fantástica mujer. Se alegró de verla tan feliz.

Jon R.C. Durand

El fin del mundo

Viene del lunes 15/02/21

Entré en la casa por una de las puertas traseras, después de dar a Megan la contraseña que habíamos acordado hacía ya tiempo. Esperábamos que nunca fuera necesaria, sobre todo por la soledad que hacía ya muchos meses nos rodeaba. Una vez dentro, dejamos a los niños en la habitación del sótano que construí para situaciones de emergencia. Aún no podíamos saber si aquello era una de esas situaciones, pero era mejor estar preparados para cualquier cosa. Megan y yo nos colocamos delante de las cuatro pantallas de vigilancia para intentar averiguar qué era aquel reflejo de luz que minutos antes había visto entre los árboles que rodeaban la alambrada.
-¿Estás seguro de haber visto algo? -preguntó Megan sin dejar de mirar hacia las pantallas.
-Estoy muy seguro, cariño. Era como cuando te dan las luces largas de un coche para avisarte de algo -respondí.
De pronto, Megan colocó un dedo en el frío cristal de una de las pantallas.
-¡Ahí, ahí! -gritó.
No podíamos creer lo que estábamos viendo. Era un coche, un todoterreno de color oscuro estaba justo delante de la verja de entrada. Un hombre bajó de él, miró a ambos lados con sus brazos apoyados en su cintura y volvió a subir al coche. Megan y yo mirábamos con los ojos desencajados, sin pestañear…
-¡Hay que avisarle! ¡Hay que decirle que estamos aquí! -gritó de nuevo Megan.
-¡No, Megan, no podemos hacer eso! No sabemos con que intenciones viene. Cariño, llevamos mucho tiempo sin ver a nadie, me parece extraño que, después de tantos meses, aparezca alguien así, de la nada -traté de convencerla de que no era buena idea el recibir con los brazos abiertos a alguien sin saber el porqué de su repentina aparición.
-¡Por eso mismo, Ben, porque hace mucho tiempo que no sabemos de nadie! ¡Puede necesitar ayuda!
Megan levantó su mano para apretar el botón que abría la puerta exterior pero, antes que llegara a él, la agarré del brazo para que no lo hiciera.
-¿Estás segura? -le pregunté.
-¡Claro que estoy segura! Si fuésemos nosotros , ¿no te gustaría que alguien te ofreciera su ayuda?
Deje que pulsara el botón. La puerta se abrió lentamente.

Continuará

El fin del mundo

Viene del miércoles 10/02/21

Los pensamientos se agolpaban en mi mente. Hacía como unas tres semanas que las alarmas no nos avisaban. La última vez que una de ellas sonó se debió al fuerte viento, el cual hizo que uno de los árboles cercanos perdiera una de sus ramas y esta cayera justo encima de la alambrada.
Cuando estaba cerca de terminar los más de cuarenta metros de la valla principal, la que incorporaba, justo en su mitad, la puerta para la entrada y salida de los vehículos, algo llamó mi atención. Un reflejo cegó mis ojos por un momento. Me agaché y busqué refugio tras un árbol cercano, eché cuerpo a tierra y recorrí con ellos el amplio horizonte de bosque y maleza que tenía frente a mí. Hacía más de tres años que no veíamos a nadie. Noté como las pulsaciones de mi corazón se multiplicaban, ¿qué había sido aquello que me deslumbró? ¿Habría alguien más con vida ahí fuera? No podía poner en peligro a mi familia. Pulse el botón del walkie-talkie para hablar con Megan.
-¡Megan, soy yo, contesta! -le dije en voz baja. No obtuve respuesta. -¡Megan, contesta! -insistí.
-Sí, dime Ben -por fin escuché su voz. La informé de lo que acababa de ver y le indiqué que apagara todas las luces de la casa y bajara las persianas. Si había alguien ahí fuera no debía saber que estábamos allí, por lo menos hasta conocer sus intenciones. He de confesar que me hubiese gustado salir al encuentro de quien fuese y abrirle las puertas de nuestra casa, pero después de todo lo que habíamos vivido, era mejor ser prudentes.

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El extraño caso del Dr. Alemany y Mr. Farray

La Buhardilla de Tristán

Recensión e ideas de “Vive como un mendigo Baila como un rey”


  • Autor: Ignatius Farray.
  • Editorial: Planeta.
  • Año: 2020 (4ª edición).
  • Colección: Temas de hoy.
  • Género / temática: Autobiografía.
  • Número de páginas: 268.

Sinopsis libre:

Vive como un mendigo Baila como un rey cuenta la historia de un muchachito confuso que se transforma, gracias a la Commedia, en un padre tinerfeño separado miope. Juan Ignacio Delgado Alemany, A.K.A. Ignatius Farray, relata un verdadero proceso catártico, desde su salida de Granadilla de Abona, hasta su llegada a Madrid, previo paso por intensas etapas en Londres y en Móstoles.

Reseña:

No resulta sencillo definir, con una sola palabra, el cúmulo de sensaciones que desprende la lectura de Vive como un mendigo Baila como un rey, de Ignatius Farray. Ciertamente imbuido por el carácter tímido de Juan Ignacio, pido disculpas al lector de este post: no podía haber elegido una autobiografía…

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El fin del mundo

Viene del lunes 08/02/21

Dejé a Megan y los niños en la casa y me dispuse a averiguar el motivo por el que había saltado la alarma del recinto exterior. Comprobé que el arma estuviera cargada. Ya fuera, advertí que Alex me decía algo desde el interior, por el movimiento de sus labios adiviné que quería que tuviese cuidado. Intenté tranquilizarle con un gesto de mi pulgar hacia arriba. Me interné entre la frondosa y alta arboleda que rodeaba la casa, con el seguro del arma quitado y los cinco sentidos en alerta máxima. Cuanto menor era la distancia que me faltaba para llegar a la alambrada que rodeaba el terreno del que nos habíamos adueñado, mayor era mi nerviosismo. He de reconocer que eran muchas las veces que pensaba en que alguien aparecería para despertarnos de la pesadilla que estábamos viviendo desde hacía ya tres años, pero nunca pasaba nada. Los acercamientos a la valla siempre eran de animales salvajes que, como nosotros, intentaban seguir viviendo. Pero aquella mañana todo sería distinto.

Continuará…

El gas

La mañana del accidente, Pablo se despertó más temprano que de costumbre. Era como si su cuerpo supiera que le quedaba poco tiempo de vida, que debía aprovechar cada segundo hasta el momento justo en que dejaría de respirar. Una rápida ducha le hizo espabilar para dejar la habitación en orden. Desayunó lo de todos los días, unas galletas, un café con leche y un vaso grande de zumo de naranja. Nada sabía de que aquel sería su último desayuno. Llenó la mochila con los libros y los apuntes que anotó la noche anterior. En el ascensor coincidió con Rosa, la vecina del tercero, la madurita de buen ver que siempre le sonreía. Al llegar al portal y despedirse de su atractiva vecina, se preguntó si había dejado el gas apagado y, ante la duda, volvió a subir para comprobarlo. Ya no le sobraba el tiempo para llegar con holgura a la universidad. Entró en casa y confirmó que el gas había quedado cerrado. Ahora no tenía más remedio que subirse al autobús que se subía casi todos los días, ese que llegaba tan justo de tiempo que le impedía poder charlar un poco con sus compañeros de clase sobre como había ido el fin de semana. Otra vez a verle la cara al conductor del trece, ese que no pararía el autobús aunque viera a su madre corriendo tras él. Al bajar en la parada frente a la universidad se da cuenta de que ya no queda nadie en la entrada, todos están ya entrando por la gran puerta del edificio. Miró a su izquierda y paró ante la proximidad de un coche bajando la ancha calle, el que no vio fue al monovolumen que subía por su derecha. El golpe que recibió Pablo en su cabeza fue mortal. En una de sus manos encontraron un folleto publicitario de una empresa eléctrica que ofertaban la sustitución de las antiguas instalaciones de gas por las suyas. Pablo lo había cogido minutos antes de su buzón.

El fin del mundo

En los tres años que llevábamos solos en aquellos inmensos y sombríos bosques de Maine, había bajado once veces a la ciudad. Solo en una ocasión bajamos los cuatro. La desolación, la muerte, las posibles enfermedades a causa de la terrible putrefacción de todo ser vivo y, sobre todo, el peligro de poder ser atacados por los animales que ahora andaban a sus anchas por cualquier rincón, había convencido a Megan y a los niños de no volver a deambular fuera del límite de seguridad que habíamos creado alrededor de nuestra bien equipada casa. Casa que, por cierto, tuvimos la suerte de encontrar deshabitada a los pocos días de saber que nos encontrábamos atrapados en aquellos parajes. Debió pertenecer a gente con mucho dinero puesto que no le faltaba de nada, incluso tenía hasta piscina cubierta, además de un sistema de seguridad con ocho cámaras que controlaban cada centímetro alrededor de la casa. Las vallas electrificadas, las trampas para animales y las alarmas con sonidos casi estridentes habían sido cosa mía. Mis años como especialista en electrónica me estaban sirviendo para que mi familia viviera más tranquila, una tranquilidad que se vio truncada por el sonido de una de las alarmas en los límites de la valla. Cogí mi M319 que alguna vez arranqué de las manos muertas de algún militar caído en las calles de la ciudad y me dispuse a averiguar cuál era el motivo por el que saltó aquella alarma.

MURO FANTASMA

Literariamente

Ficha técnica

Título: Muro fantasma
Autora: Sarah Moss
Traducción: Vanesa García Cazorla
Género: Novela
Editorial: Sexto Piso
Fecha de la edición: 2020
Formato: tapa blanda, 144 páginas
ISBN 978-84-17517-82-3
Nota: ★ ★ ★ ★ ★


Sinopsis

Silvie es una adolescente cuyo padre, amante de la Edad del Hierro, le ha enseñado muchas cosas sobre los britanos. Su familia irá durante este verano a vivir una experiencia sobre esta época de la historia gracias a una formación de un profesor de arqueología que conoce su padre. Junto con sus estudiantes vivirán como lo hacían los britanos. No obstante, tanto su padre como el profesor irán creyendo que es una experiencia cada vez más real a medida que pasen los días.

Opinión

He leído este libro con el corazón en un puño, en solo un par de días. Es una historia que engancha, que te tiene en vilo desde la primera frase…

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La vida secreta de los bots y otros relatos, de varios autores

Café Librería

Los mejores relatos de ciencia ficción y fantasía Volumen I.

Lo mejor de lo mejor del año. Una selección de las prestigiosas y monumentales antologías de Jonathan Strahan.

Compuesto por los siguientes relatos:

  • Zen y el arte del mantenimiento de naves espaciales, de Tobias S. Buckell
  • Veredas, de Maureen McHugh
  • La vida secreta de los bots, de Suzanne Palmer
  • La luna no es un campo de batalla, de Indrapramit Das
  • El obelisco marciano, de Linda Nagata.
  • Una serie de chuletones, de Vina Jie-Min Prasad.

vida-secreta-bots

Se trata de una antología de ciencia ficción en la que cada relato tiene una ilustración de diferente autoría y también la traducción es de diferentes profesionales. El conjunto general está muy logrado, tenemos un volumen muy hermoso tanto en el contenido como en la forma.

Vamos a ver uno a uno los cuentos que componen el volumen.

El relato

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